Roman Polanski es un director tan valiente y osado que no suelo dudar nunca cuando veo su nombre en la dirección. Y eso que es capaz de aburrir y ser impersonal, cumpliendo encargos como el de una película sobre el nazismo en clave tremendista o una versión apolillada de Charles Dickens.
Nunca he tenido dudas de que 'Chinatown' (id, 1974) es mi película favorita de todas las que tiene. Pero no creo que sea la mejor, ni la más compleja. De tan perfecta que es, la película se parece a la Faye Dunaway que la protagoniza.: hermosa cuando toca, rota cuando también procede y así lo pide la historia, por algo el guión de Robert Towne ha sido estudiado y ejemplificado por gurúes, de Robert McKee en adelante.
Me parece bien. Son demasiadas las ataduras que tengo ya a la peripecia triste, solitaria y casi final del detective Gittes (Jack Nicholson) como para andar rebatiendo. Pero su mejor película, en mi opinión, sigue siendo 'Lunas de Hiel' (Bitter Moon, 1992) porque tiene todo lo que me gustó de Polanski cuando fui consciente de quien era y me aventuré por aquellas películas salvajes e insólitas que hizo en los sesenta.

El título español intenta respetar el juego humorístico de Bitter Moon, que literalmente significa Luna Amarga en oposición a la dulce Honeymoon, pero se pierde la llaneza del Luna Agria o Luna Amarga. El argumento se ocupa de un matrimonio de ingleses, Nigel Dobson (Hugh Grant) y su esposa Fiona (Kristin Scott Thomas) que conocen a Mimi (Emannuelle Seigner) y a su marido Oscar (Peter Coyote), un sardónico escritor en silla de ruedas.
Pronto Nigel, fascinado por el atractivo de su esposa, escuchará la historia de Oscar, con el fin de lograr seducir a Mimi y salvaguardar su matrimonio. Por supuesto, la historia que relata Oscar es también parte de otro juego con su esposa que su interesado testigo ignora y del que puede ser una presa.
Creo que esta es una de esas películas que admiro y me sacuden de tal manera que no podrá ser nunca de mis favoritas. No solemos escoger entre nuestras películas favoritas aquellas que nos dejan tan lejos de nuestra manera de mirar las cosas, especialmente las que nos dejan en el antagonismo mismo. Esta es una película cruel con sus personajes y, sin embargo, no puedo decir que no los trate con la debida complejidad.
Es cruel porque son vulgares. Oscar es un escritor norteamericano afincado en París, que se busca en símiles ridículos, apresurados y descarados con Ernest Hemingway o Henry Miller. De hecho, su habla directa y vulgar es un juego de espejo con el propio Miller, autor de novelas cargas de sexualidad y escatalogía.
Mimi es una camarera cuyo juego entre inocencia, fragilidad y capacidad de seducción será, lacónicamente, explicado por la película. Polanski no es misógino ¡ojalá nos quedara ese amparo para sobrevivir a su mirada sobre el universo de las parejas! Amantes de la autoayuda o las revistas para hombres: huid. En el mejor de los casos, los hombres aquí son mezquinos y narcisistas, crueles y déspotas, finalmente patéticos en su lucha por la voluntad. Ellas tampoco quedan salvadas, la igualdad de oportunidades la concede Polanski desde la mirada misántropa.: frágiles y en apariencia pasivas en los asuntos de impulso, pero bien capaces de ponerse en los viles brazos de Eros en cuanto la cosa se complica.
Polanski mira de frente a los instintos de la seducción, con sus movimientos de cámara que cambian (subjetivamente) de punto de vista, a veces incluso instalando la imaginación propia en cada ángulo compositivo. Su película también está interpretada de esa manera, por una magnética y bestial Emannuelle Seigner que sostiene un reparto con trabajos también poco comunes y recordables de Hugh Grant, de marido atónito e idiota, de Kristin Scott-Thomas, de ingenua y finalmente subestimada esposa, o del propio Peter Coyote, de contrapunto americano a la fogosidad parisina que lo acompaña.
La película se beneficia del excelente libreto, que firman John Browjohn, Gérard Bach y el propio Polanski. Para empezar, el oyente es un seductor en ciernes, un reprimido, un miembro de un matrimonio fastidiosamente perfecto, anclado en la rutina y tranquilo en las vacaciones burguesas. Es un oyente interesado.
Pero el relatador no quiere ofrecerle una respuesta, porque ninguno de los dos espera lo que sucederá. Al final del crucero, el espectador ha aprendido unas cuantas duras y valiosas lecciones. La primera es que la seducción solamente sea la antesala de un juego de humillación. Una vez seducidos, a ese juego de humillación sostenido lo llamaremos pasión hasta que se extinga.

Y finalmente, con el apagamiento de la pasión, con la reserva y el repudio, la tranquilidad y la transparencia de un niño frente a la obligación de conocerse a uno mismo y a su estructura de deseos personales y compartidos, queda certificada la perfección de los matrimonios.
Como el baile con la leche, sucio, improvisado y altamente erótico, los protagonistas de la película de Polanski nos enseñan todo: la muerte y los insultos, el erotismo enérgico y el cáustico y amargo recuerdo, la estabilidad y sus condiciones. Hay que mirar esta película, pero, y no consiguen esto casi nunca los cineastas, el regreso a la vida ya no será tan cómodo una vez nuestra cabeza encuentre la almohada y, tal vez, al calor de los sueños finjamos que no seremos otra vez flores marchitadas por el deseo.
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artificis
Peli sobre "el nazismo en clave tremendista". Los judíos es que fueron muy tremendistas con el holocausto sí. Lo que hay que leer...
airamtrushka
Bitter Moon es, como todo el cine de Polanski (y en ese "todo" yo sí que incluiría a Oliver Twist y The Pianist, a las que en absoluto considero encargos puesto que dudo mucho que el personal y sabio R.P. tenga en cuenta ese tipo de trabajos a estas alturas de su carrera) un mensaje al espectador más que un argumento ocioso o sólo "entretenido". Polanski sacude, sacude siempre aunque hable de un clásico de Dickens o retrate los pesarse de un judío desnutrido escondido entre escombros. Polanski te llega a la almohada y te obliga a pensar en lo que te ha contado, mucho después de haberlo visto.
Esta peli explora lo viciado de las relaciones de pareja, la transformación que hacemos de nuestra propia manera de ver al otro, cuando lo deseamos al desconocerlo, cuando lo imaginamos, cuando deja de interesarnos, cuando queremos que desaparezca o preferimos aplastarlo y hacerlo sufrir... una fábula incómoda y más bien molesta cuando pide que le demos la razón. Así es el cine de Roman Polanski.
Y Chinatown es perfecta.
Saludos.
andreakaleidoscope
Película perturbadora. Oscar, con su relato, es la araña atrapando en su tela. Su retorcida mente no trepida en instrumentalizar todo el erotismo y psiquismo "border" de su mujer, con tal de conseguir la anulación de la voluntad del otro; requisito necesario para la degradación siguiente. Una acción de voyeur sádico que se refocila en la contemplación de lo más bajo de la naturaleza humana. De esta manera, el escritor narcisista no sólo se ríe de la ingenuidad de Nigel sino que también de la de nosotros, los espectadores.
Destacar que la banda sonora estuvo a cargo de Vangelis, habitualmente asociado a lo más grandioso y elevado de la espiritualidad. Interesantemente, esta vez se sumerge en la oscuridad del deseo.
Y sí,coincidencia absoluta. A pesar de reconocer su calidad como película, no está entre mis favoritas. Con su dialéctica de atracción-repulsión, Polansky logra el efecto: generar un desasosiego por aquello que existe y que no quisiéramos ver.
Black Emperor
Oliver Twist es una película reivindicable, aunque no se encuentre entre lo mejor del director. Es muy fácil vituperar esta en concreto.
El Pianista no me llega tanto como a los demás, la veo demasiado (en ocasiones) grandilocuente para ser Polanski y también algo tremendista (aunque creo que se ajusta al cómo y hace bien al dejar eso fuera en la segunda parte de la película que es casi un ""soliloquio"" y es antológico); eso no quita que sea una película notable, de las mejores de la pasada década. Pocas pueden preciarse de serlo.
Sobre esta que nos ocupa, no la he visto, la tengo en cola...
PD: Tengo ganas de leerte una crítica sobre The Grandmaster, aunque sí, harás bien en ver la versión sin mutilar.
loula2
...."No solemos escoger entre nuestras películas favoritas aquellas que nos dejan tan lejos de nuestra manera de mirar las cosas,"....
Eso es muy cierto, cuando algo te revuelve puedes sentir admiración porque te ha impresionado, pero es difícil que te enamore.
Y con esta película a mi me pasó igual. Sólo la he visto una vez, y me pareció realmente amarga pero muy interesante. En algunos momentos es fascinante, en otros sórdida.
No es mi favorita de Polanski, pero es una de sus mejores películas.
der_mime
Chinatown es la mejor película de Polanski, la más perfecta en todos los sentidos. Pero nuestras películas favoritas no tienen porqué obedecer a ese tipo de criterios. A veces las películas de nuestra vida lo son por lo profundamente que nos conmovieron, que nos hicieron pensar o que nos llegaron hasta la médula. Lunas de Hiel es algo irregular pero me llegó, es más, me sacudió, y por ello si me tengo que quedar con una de sus películas, sin duda sería con esta.
raul_dorta
Menuda forma de despachar a una obra maestra. Me gusta 'Bitter moon', pero creo que está claramente por debajo de 'Chinatown' (mi favorita), Rosemary, Tess (para mí una maravilla a reivindicar) y esa peli tremendista sobre el nazismo. Que ultrasexy era la Seigner, madre de dios..
Lara
Cuando yo vi Bitter Moon estaba en una época muy amarga de mi vida amorosa. Me sentí retratada en la fragilidad y la humillación cuando un hombre se cree que puede hacer lo que quiera contigo y tú le dejas pensando que eso es amor.
Y luego, sentí la dulce venganza de Mimi sobre su torturador. Por eso me enamoré de esta película por ofrecer el juego en los dos bandos (torturador es torturado y al revés). Parecía una bonita e inocente historia de amor a primera vista que se convierte poco a poco en un sórdido y sádico juego de control y dominación.
Y la pasión. Mucha pasión. Esta película me sorprendió al sentira mía, podía sentirme como las mujeres de la película y eso me gustó porque ellas son frágiles, son fuertes, son seductoras, son mistiosas y sobre todo porque Mimi y Fiona son mujeres muy muy listas que saben jugar al juego del amor.
¡Bravo!
luissss
Hace tiempo que no la veo, así que no puedo opinar con rotundidad sobre la película, pero la recuerdo como una gran peli con muchas cosas que decir y con varios momentos antológicos. De los 90, me interesa más 'La muerte y la doncella' porque creo que elaboraba a través de la puesta en escena un discurso bastante potente y cínico sobre qué postura moral toma el espectador ante lo que ve y sabe (o cree saber).
Mi favorita de Polanski es 'El quimérico inquilino', una peli fascinante. Saludos.