Cuando firmas una serie que hace historia, tienes que cargar toda la vida con ella por muy diverso que sea tu trabajo posterior. Damon Lindelof lleva demostrando durante las tres temporadas que tiene 'The Leftovers' que es, probablemente, uno de los guionistas más interesantes que existen en la televisión norteamericana y aun así no logra despegarse la etiqueta de ser uno de los máximos responsables de 'Perdidos'.
Aparentemente, la vida de los habitantes de Mapleton poco o nada tiene que ver con la de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic. Les unen un misterio "más grande que la vida" y que están en manos del mismo guionista, que ha aprendido de los errores cometidos durante el largo tramo final de 'Perdidos' y aplica magistralmente las correcciones en 'The Leftovers'.
Del caos de 'Lost' al orden de 'The Leftovers'

A menudo Damon Lindelof ha declarado, hasta el hartazgo, sobre la presión y la vorágine prácticamente cataclísmica que supuso el final de 'Perdidos'. Al renovar la serie por una cuarta temporada, ABC comunicó a Bad Robot, la productora de Abrams, que la intención era darles 48 episodios (tres temporadas de dieciséis capítulos) para resolver la gran madeja que habían creado. ¿Cómo resolver una casa del misterio gigantesca? se preguntaban Lindelof y Cuse por aquel entonces.
La estrategia, que quizás no fue sensata (aunque en lo personal no me molestó), fue la de añadir más leña: flashforwards, la rueda, Jacob, el mítico "tenemos que volver, Kate". Todo un festín de nuevos misterios que disfrazaban una serie sobre la dualidad, el bien y el mal, aceptar la historia personal, etc. Estoy seguro de que cada uno de nosotros tiene en mente sus propias interpretaciones sobre 'Perdidos'.

Con 'The Leftovers', Damon Lindelof demuestra lo que se puede llegar a hacer en una serie repleta de misterios sin tener la gran presión mediática que tuvo en la serie de ABC. Aunque reconoce que cuando HBO les dijo que solo tendrían ocho episodios para cerrar la serie, sintieron una gran presión. No iba a dar tiempo a contar todo lo que él y Perrotta querrían: habría que simplificarlo y mantenerlo limpio.
Así que uno de los mayores aciertos que tiene 'The Leftovers' es la de mantener orden y limpieza a la hora de desplegar ante nosotros su mitología y su álbum de sucesos. Es la sencillez apropiada para un drama que parte de un misterio tomado de la escatología cristiana como es el del "arrebatamiento" parusístico y al que no le interesa tanto el "dónde" y "por qué" se fueron sino el qué pasa con las sobras.
La tesis de antropología de Damon Lindelof

Aunque siempre navega la sombra de 'Perdidos', Damon Lindelof quiso separarse (en su estilo) de la serie presentando 'The Leftovers' como una tesis sobre antropología desde el minuto uno. El quitarse de encima la presión de explicar esta "ascensión" hace que tengamos una aplicación "nueva" del concepto de la caja misteriosa de JJ. Abrams donde no se persigue este misterio.
Lindelof ha asegurado que él mismo estaba pasando por una depresión cuando empezó a trabajar con 'The Leftovers'. Quizás por eso, y ayudado por la música, el tono de la serie es tan deprimente desde el principio: los protagonistas vagan sin tener un propósito, se encierran en sí mismos, piden cuentas a todo el mundo por su sufrimiento, su vida perdió el sentido ese fatídico 14 de octubre de 2011.
'The Leftovers' tiene un marcado sentido humanista que ha desarrollado sobre todo durante las dos primeras temporadas, dejando esta tercera para que se desate la caja misteriosa. Que no es que no estuviera abierta antes (de hecho en la segunda temporada ya era obvio), pero hasta ahora Lindelof ha ido dosificando sabiamente.
Al igual que en 'Lost, cada temporada de 'The Leftovers' tiene un propósito e identidad distinguido: mientras que en la primera temporada se trabajó muchísimo con los personajes y sus duelos personales, la llegada a Jarden de Kevin y compañía en la segunda fue el comienzo real de la parte "fantástica" de la serie. Por un lado se liberó de cabos sueltos innecesarios, pero por el otro se exploró pausadamente la mitología, volviéndose cada vez más extraño.
Ya en la tercera temporada Lindelof parece olvidarse de poner la sordina y, volviendo a mover a los personajes de lugar hasta la icónica Australia, aumenta el volumen de intensidad mística y misteriosa desde el primer plano de la temporada con el objetivo de cerrar las historias de Kevin, Nora, Matt, Laurie y compañía.
Buscando la libertad de interpretación

De hecho estos últimos episodios son los que, sin duda, más evocan a 'Lost'. Episodios en los que se ensalza la figura de "Kevincristo" como persona en la que se centra sucesos inexplicables como sus aparentes muertes y vueltas a la vida; en los que Matt viaja en un ferry libertino que pondrá a prueba cada filamento de su fe; pasajes en los que Nora perseguirá una teoría un tanto descabellada sobre el sino de los desaparecidos.
La tercera temporada de 'The Leftovers' nos habla del fin de los tiempos. Es un tema que obsesiona a la humanidad desde sus mismos orígenes y que en cada edad histórica (casi cada generación) ha tomado una (o unas cuantas) forma concreta sean calendarios mayas, pestes negras, una catástrofe astronómica o la amenaza nuclear. Es más, la obsesión de que tiene que pasar algo es en sí un peligro mismo: la catástrofe autoinducida llama a la puerta.

Todo esto expuesto de una manera "imparcial", navegando entre las revueltas aguas donde se juntan fe y razón. Lo que sucede y las respuestas que se van dando a lo largo de la serie pueden ser interpretadas desde una óptica religiosa, pero también desde el escepticismo.
A falta del octavo y último episodio de la serie termine de cerrar (o no), la trama. Matt, Kevin y Nora (por no meternos con Laurie y los remnants) ofrecen al telespectador un abanico de interpretaciones distintas de lo que está pasando y, lo más importante, nos dejan hueco para sacar nosotros nuestras propias conclusiones. Y eso, sin duda, es su mejor acierto.
En ¡Vaya Tele! | 'The Leftovers' comienza su despedida por todo lo alto
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leoben
The leftovers pudo ser una de las mejores series de la historia. Y digo "pudo" porque el episodio del hotel en la segunda temporada marcó un punto de inflexión en la serie. Supieron disimularlo con un finalizado de temporada, pero en esta tercera temporada pagamos las consecuencias.
No sé quien fue el genio que decidió darle este rumbo a la tercera temporada, bueno, sí lo sé, seguramente el señor Lindelof, el mismo que destrozó Lost con una temporada final lamentable.
Y ahora lo ha vuelto a hacer. No, no es cierto, Lindelof no ha aprendido nada de Lost. Eso pensaba yo, que había aprendido, y que nos estaba ofreciendo una de las mejores series de la historia. No obstante, en esta tercera temporada, nos ha ofrecido un producto mediocre, con giros de guión estúpidos y autodestructivos para la serie como lo acontecido en el 3x01 con Los culpables remanentes, con misterios y misticismo convertidos en basura que deja bastante que desear como lo de KevinCristo, con personajes que directamente han desaparecido de la serie porque sí, porque parece que ya no pintan nada aunque en anteriores temporadas fuesen regulares.
Me falta ver el episodio final, pero habiendo visto el 3x07 y por lo que he podido leer en algún foro, ya me puedo imaginar por donde van los tiros.
Si me engañas una vez es culpa tuya, pero si lo haces de nuevo será culpa mía. La próxima vez ni me plantearé ver una serie made in Lindelof, porque para empezar algo de calidad y poder observar como su creador lo destroza, prefiero no empezarlo.
raulcortejoso
A falta del ultimo capitulo, me parece que la tercera temporada tiene 3 episodios que sobresalen de manera abismal (este ultimo ha sido increíble), veremos como cierran pero para mi ya esta en mi top 3 de series. Seguramente haga un re visionado entero cuando acabe el lunes, a ver si viendo todo mas mascado encuentro mas detalles.
dexteriano
Que mala comparación, estamos hablando de 2 tiempos distintos de televisión, aparte una iba en una network y la otra en HBO, con toda la libertad creativa del mundo.
ruben.poveda
Al final Leftovers ha terminado como me temía, al igual que Perdidos, siendo una chorrada de proporciones bíblicas. Habrá quien se haga mil pajas mentales para justificar este despropósito, pero esto no es más que una mamarrachada sin pies ni cabeza.
pavlonebot
Me tiene un poco descolocado el rumbo que ha tomado la tercera temporada y mas viendo el trailer del ultimo capitulo. Muchas cosas que cerrar en una hora...
pone
No me gustó nada que la serie se "perdid-izara" en la segunda temporada... Con razón gustó al gran público más que la primera, pero perdió claramente su esencia llevándo la serie por callejones de los que nunca podrá salir, tal y como pasó con perdidos.