Ahora que Netflix ha dado el paso a hacer ficciones a nivel internacional, no podemos evitar echar un ojo a la que está siendo su primera producción para Francia. Se llama 'Marseille' y es un drama político de los que cuecen habas. Tiene un ligero regusto a 'Gomorra' con esa presencia de los barrios marginales y los personajes al borde del abismo.
También nos puede recordar a nuestra 'Crematorio', con los tejemanejes políticos y empresariales que tanto juego dan. 'Marseille' tiene una trama intensa e interesante, con un Gerard Depardieu por el que algunos sentimos mucha debilidad y que hace las veces de un alcalde un tanto cacique y manipulador, aunque no es tan fiero el lobo como lo pintan.
Luces y sombras

Las series de Netflix suelen ser muy interesantes, pero ni mucho menos perfectas. Una de las pegas que yo le encuentro a 'Marseille' son los personajes, que son un poquito planos. La familia Taro, con su alcalde que es un poco cocainómano, pero sólo un poco, y esa esposa con su idílica relación, pueden rechinar bastante en un universo que pretende ser bastante sórdido.
Aunque para mí, el peor defecto que tiene es Lucas Barres, ese antagonista que me parece que siempre está actuando en una sitcom en lugar de un drama. Tiene la costumbre de poner la mirada acero azul de 'Zoolander' y eso me saca totalmente de la historia. No sé, igual sólo me pasa a mí. Tal vez el actor Benoit Magimel es un sex-symbol en su país, pero a mí me resulta cero creíble como seductor del que todas las mujeres se enamoran sin remedio.
Lo más interesante, me parece, es el argumento, que tantas reflexiones nos puede hacer extraer sobre nuestra propia realidad. Es de esperar que las implicaciones políticas y sociales vayan extiendo sus hilos hasta convertirse en nudos que asfixien de verdad a los protagonistas. Ese señor de bigote y pelo largo que maneja un yate y que no voy a decir a quien me recuerda, tendrá mucho que ver.
En ¡Vaya Tele! | 'Dark', Netflix prepara su primera serie alemana
Ver 1 comentario
1 comentario
humbertoacosta
Voy en el capítulo 6 de Marseille y para mí la serie es excelente. La contrapartida perfecta de House of Cards. Aquí no hay escenarios asfixiantes, te restrigan la "libertad" cada momento. Uno de los momentos que más me gustó es cuando Taro y Julia mantienen un silencio cómplice cuando no quieren reconocer que se drogan. Y un gran detallazo las canciones que terminan cada capítulo (las he descargado todas). Creo que el gran valor de Marseille no es tanto su trama o personajes, si no la calidad técnica que no te hace despegar de la pantalla ni por un momento. Espero con ansias su 2da. temporada, en la que tendrán la oportunidad de recomponer sus puntos flojos (no soy imparcial, no detecté ni uno, pero veo que se quejan de los personajes estereotipados, siendo que sólo tuvimos 8 capítulos, y no 10 o 13 para desarrollar todas sus facetas). Y otra cosa que me encantó es el conflicto en los barrios bajos, la división que provocan los políticos, cosa contraria a HoC, donde sólo tienes que preocuparte por cooptar a la "élite" (diputados, senadores, asesores,etc).