“Claro que te emborrachaste. Tenías la mejor excusa en el mundo para perder. No hay ningún problema si pierdes con una buena excusa. Ganar, puede ser una gran carga. Puedes soltar esa carga cuando tienes una excusa. Lo único que tienes que hacer es aprender a sentir pena por tí mismo. Uno de los más populares deportes de interior: sentir pena por uno mismo. Deporte disfrutado por todos, especialmente los perdedores natos.”- Bert Gordon
Este demoledor discurso, que es un mazazo de verdad incontestable, despiadado, demoledor, lo pronuncia un personaje fascinante, al que da vida el gran George C. Scott, un tipejo despreciable y ruin hasta extremos inimaginables, que se alimenta del talento y de la pasión de otros. Sin duda, hay muchos individuos abyectos como él en el mundo, que utilizan sin escrúpulos a cualquier pringao que nazca con un don, con el único objetivo de hacer dinero. Aquí, Gordon saca tajada, porque puede, y le da mucho dinero, primero del Gordo de Minnesota (inolvidable Jackie Gleason), y luego de Eddie Felson, al que llaman “el rápido”.
Sin duda, una de las películas más turbias, moralmente, y más sórdidas, visualmente, de toda la historia del cine americano. Su director, Robert Rossen, había sufrido el desprecio de sus colegas de profesión, por haberse ablandado y haber “dado algunos nombres”, en la infame caza de brujas orquestada por el demente senador McCarthy. Y en 1960 había regresado a su país, después de autoexiliarse a Europa. ‘El buscavidas’ sería su penúltima película como director. Y nunca estuvo tan descarnado, tan verdadero, tan impresionante. ‘El buscavidas’ cabalga junto a ‘The Searchers’, ‘El apartamento’ o ‘Sed de mal’.
En realidad, Eddie quiere vencer al que, en teoría, es el mejor del país. El Gordo. Seguramente no lo sea a un nivel profesional. Pero hay prestigios que en los bajos fondos tienen más valor que en la burguesa vida real. Y ese es uno de ellos, pues sus credenciales se acuñan con sangre y navajazos. Algo parecido a este duelo intentó hacer Curtis Hanson en la estimable ’8 millas’, con un primer duelo fallido, y la preparación para el segundo, que dura toda la película. Pero no llegó a esto ni por asomo, porque la tragedia de Eddie es, siempre, él mismo, y Paul Newman, interpretándole, logra una de esos milagros que se llaman belleza.
Creer en uno mismo
Es decir, estamos en una historia que va sobre creer en uno mismo. Pero además de eso, sobre amarse a uno mismo, que viene a ser idéntica cosa. Y a Felson eso no se le da muy bien, precisamente. El título original, ‘The Hustler’, no puede ser más estimulante. Aunque el español tampoco le viene mal a esta historia. Por muy buen jugador de billar que sea, Eddie se siente un perdedor, un deshecho, y eso nadie lo puede remediar, aunque el extraño ángel redentor personificado en la menuda figura de Sarah Packard (trágica Piper Laurie) lo intente una y otra vez, inasequible al desaliento.

Porque esto, en el fondo, es un relato mitológico. Por el alma de Felson pugnarán su despiadado “socio” (su dueño, con la correa de espinas bien apretada), el siniestro Bert Gordon, y la extrañamente dulce, extraviada y generosa Sarah, mientras él se debate entre uno y otro, y acaba perdiéndolo todo. Aunque, por supuesto, a Eddie siempre le restará una cosa para recompensar a su dignidad: vencer de una santa vez al Gordo de Minnesota. Pero como en todo relato trágico, lo importante no es que le venza, sino el camino que tiene que recorrer para darse cuenta de que puede hacerlo.
Dos partidas muy diferentes entre sí, aunque ambas duren varias horas, y manejen miles de dólares. Pero lo importante nunca fue el dinero, aunque Bert Gordon, que es el dueño de ambos, no se de cuenta. La mesa de billar como escenario mismo, en el que las pasiones y las redenciones tienen lugar y se fusionan, para dar sentido a una vida que, fuera de ese cuadrado, no tiene sentido ninguno. El billar no como lienzo, sino como marco de la expiación, de la culpa, de la fraternidad, de la miseria humanas.
Un estilo sobrio y conmovedor
Si Rossen hubiera podido desarrollar una carrera más fluida y más libre, seguramente su nombre ahora estaría al lado de Billy Wilder y Howard Hawks, por ejemplo. Pero ya no importa. Importa hablar de que ‘El buscavidas’ sí poseía una mirada libérrima y desesperanzada. La de un hombre que ya lo había vivido todo, y al que solo le quedaba un escalón más en su vida, el de la muerte, que escenificó en la lírica ‘Lilith’.
En ‘The Hustler’ Rossen se introduce con valentía estremecedora, brutal, en la vida de un hombre sin pasado y sin futuro, que vive el presente como puede, y que, según sus propias palabras, “no reconocería el amor ni aunque se cruzase con él en la calle”. Y lo hace apoyado en una memorable música Jazz de Kenyon Hopkins, que le otorga un acompasado ritmo, casi ligero, a la historia, con un profundo contraste con lo que está contando. Y, claro, la fotografía de Eugene Shuftan, cuyo blanco y negro tantos han querido imitar, y la dirección artística de Harry Horner, nos trasladan a un mundo sin esperanza, frío y descorazonador, con interior espesos, que se pueden cortar a cuchillo.

Rossen filma con unos encuadres de una precisión asombrosa, logrando una profundidad de campo pocas veces vista antes de 1961, pero imprescindible para poder contar las aristas emocionales de esta historia, y el desasogiego y la tensión de un jugador de billar y de un buscavidas. Hay algo teatral en su puesta en escena, pero algo que le beneficia: entregar a sus actores el protagonismo absoluto de la puesta en escena, en lugar de intentar asombrarnos con ella. La sobriedad es la norma, en la conquista de una conmoción para el espectador, que se nos sirve por la dolorosa verdad de las cosas que nos cuenta.
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agentecooper
Siempre pensé que era única y que no podía haber nada igual. Siempre me fascinó la relación del personaje talentoso sin carácter manipulado por el carácter sin talento. Hasta que descubrí para mi asombro otro clásico: The Man with the Golden Arm, película con la que guarda ciertos puntos en común y que de algún modo yo diría que estan hermanadas. Ésta es anterior en 6 años (1955) a The Hustler pero en ambos personajes flota esa maldición del talento mal comprendido y explotado para el mal en ambientes sórdidos de bajos fondos donde el juego es el agujero negro donde todo confluye. Os recomiendo fervientemente ver esta última -si no lo habéis echo ya-.
Gracias por rescatar una obra de esta magnitud. Sin duda lo merece.
Saludos cinéfilos
191951
A tu título le sobra la palabra "norteamericano". Rossen es uno de los grandes olvidados. Es como ver Noche en la ciudad de Jules Dassin. Uno no termina nunca de salir de su asombro.
Saludos.
hueeno
Una pregunta: ¿cual fue el motivo por el que Piper Laurie se acuesta con Bert Gordon y luego se suicida? ¿un sacrificio por la salvacion de Felson? Hableeeeemos muchachos...
kabe
Efectivamente, obra maestra absoluta. Rossen era un gran director, como demuestran no sólo películas como esta, sino también la mencionada "Lilith" y por supuesto "Cuerpo y alma", otro claro ejemplo de perdedores.
berenice
Es una de mis peliculas preferidas y de las mejores que he visto. Todavia el otro día tuve una discusión con un amigo que había visto "el color del dinero" y se atrevía a decir que era buenísima y mejor que "el buscavidas"... sin haberla visto! menudo crimen jeje
340494
Esta película no es una Obra Maestra, va mucho más allá. Imprescindible para cualquier aficionado al cine.
Igual que nos obligan a leer determinados libros en el Instituto, deberían obligar a ver esta película también.
yurik
De este tipo de películas centradas en personajes perdedores recomiendo una joya llamada Fat City, de John Huston.
Adam West
Impresionante película.La relación de amor/desprecio que tienen los protagonistas me pareció la más real,cruel,viva y palpable de la historia del cine.Sin tapujos ni chorradas.Y ésta obra maestra es que no tiene ningún fallo,debería proyectarse en cada escuela de cine del mundo,para que se vea como se cierra una historia,sin comercialismos ni ñoñerías.Cómo se cuenta una historia,como se vive un tormento y cómo se es un perdedor.Enormes actores,brillantes diálogos,un desenlace a la altura de la obra,y Paul Newman que es para hacer un post sólo sobre su personaje y su construcción.Me emociona cada vez que la veo,y me enseña muchas cosas.Es uno de los ejemplos de por qué el cine es el 7º arte.
dan
Ya no se hacen milagros así o es que se nos pasan desapercibidos?
pablollero
Mi imagen de usuario creo que lo dice todo XD Con esta peli descubrí a newman en un ciclo que se hizo en homenaje: el buscavidas dos hombres y un destino veredicto final.
KUJIMURA
Magnífica película. Gran obra maestra con una historia triste y con fuerza, un personaje femenino soberbio y un Paul Newman impecable. Todos los actores están perfectos. El amor como fondo y la autoestima como eje. Una joya.
wkts
Una de mis películas favoritas. Una dirección sublime de Robert Rossen, un injustamente olvidado maestro de Hollywood.
Una de mis películas favoritas, de esas que uno debe revisionar de vez en cuando para quitarse el mal sabor de boca que suele dejar el cine actual. cuando hace críticas como esta no me queda más que aplaudirle.
sergio serreina
Imprescinbles haberla visto por lo menos una vez en la vida.
Saludos
braanferpa
desde la primera vez que vi esta pelicula se te queda en la mente, maravillosa
pcerezo
Obra imprescindible. Cine en mayúsculas. Guión y Diálogos inteligentes. Sin palabras para una auténtica OBRA MAESTRA, sin rebajar el término.
Un saludo a todos...
Pablo
quintin
ENORME. Quintaesencia del cine con guionistas (uno de los mejores de la historia norteamericana). Algunos deberían ser castigados a verla cien veces (y no se aburrirían) como penitencia a los bodríos que nos intentan colar como películas.
Sergio Fernández
Hola a todos.
Que buena lección de cine. Acostumbrado como estamos a ver historias de "happy end" de héroes vengativos más crueles que los villanos, es un gusto rememorar la historia de gente con talento arruinada por ellos mismos al no aceptarse como son, lo que los hace humanos, débiles y sobre todo cercanos y creíbles.
Paul Newman está realmente bien,a pesar de ser un claro alumno de Actor´s Studio por entonces, con sus poses y ademanes.
El duelo con el gordo es memorable, sin duda una escena a recordar por siempre.
La pena es que Newman tuviese que juntarse con un abominable Tom Cruise de tupé y alzas en el "Color del dinero" para ser reconocido por su trabajo anterior.
Un disfrute.
Salu2 a todos. Sergio.
Golfingero
Un clasico y un Paul Newman en su maximo apogeo. Ese es el Newman que siempre recordaremos.
Erika
¡Gracias por un texto tan interesante!
P.D: ¡qué guapísimo!
hueeno
La pelicula de billar.
realbrucest
Grandísimo clásico, de esas películas que te atrapa casi desde la primera escena. Recuerdo haberme topado fortuitamentecon la secuela que protagonizaba Tom Cruise sin saber que se trataba de eso, una secuela. Hay ciertas obras que me parecen tan redondas, tan bien acabadas que no me hace mucho chiste que las "adulteren" de ninguna forma; ésta es una de ellas. Estilo propio. Genial en multitud de aspectos.
buolandia
parece la tipica pelicula de billar o de juego a la manera USA,pero poco a poco te va metiendo esa espiral de lobura,soberbia y auto destruccion q te contagia la peli.el tito Newman,por supuesto,soberbio.