Hay pocas cosas con las que se siente más a gusto un niño que con su juguete. Por eso las películas de terror más perversas no sólo emplean niños en la trama para involucrarte en el horror que se vive (a menos que el casting salga tan mal que uno quiera que los niños en cuestión mueran), sino que les aterran con sus propios juguetes. Su pilar emocional convertido en la mayor de sus pesadillas.
Sin duda algo interesante ven en ello desde la Atomic Monster de James Wan ya que han creado mucho terror con los juguetes. Especialmente con muñecas, como muestra la reciente 'M3GAN' (aunque tenga su lado más de cachondeo satírico) o uno de sus mejores intentos de explotar la saga del Warrenverso con spin-offs infinitos. En este caso, se trata de 'Annabelle: Creation'.
El origen del juego
En HBO Max podemos ver tanto esta película como su predecesora 'Annabelle' que inicia la minisaga, aunque esta última os la podéis ahorrar porque la secuela sucede años antes de los sucesos narrados y, además, es aburridísima. No así la película de David F. Sandberg, que cuenta con el dudoso honor de ser el más efectivo de estos spin-offs surgidos de las películas dirigidas por Wan.
Aquí nos movemos a mediados de siglo XX, viendo la forja de la muñeca Annabelle y el proceso que la lleva a tener un demonio poseyéndola para atormentar a la familia de turno. En este caso es en la casa del juguetero que la crea y un grupo de niñas huérfanas que, junto a una monja enfermera, han acabado en su casa, siendo el objetivo de esta diabólica e inquietante criatura.
No os voy a engañar, la historia es lo más inservible de todo el asunto ya que, a pesar de que la película dedica tiempo al drama para intentar que conectes emocionalmente con los personajes, estos no están mínimamente trazados y dejan de tener importancia. Igual no los necesita, 'Annabelle: Creation' se conforma con ser un entretenido tren de la bruja de 109 minutos.
'Annabelle: Creation': muñecas de las que huir
Los sustos variarán en efectividad, tanto por la tolerancia que tenga el espectador con ellos como por el trabajo realizado entre ellos. Hay varios que tratan de asustar con movimientos en la rula del sonido y apariciones demoníacas, pero Sandberg muestra cierta pericia cuando decide aprovechar el aura inquietante de la muñeca y la rueda empleando perspectivas o cambios de foco.
Aunque no sea una película brillante, o tan divertida de ver como 'M3GAN', es lo mejor que ha salido del Warrenverso que no involucra directamente a los Warren. Y muestra la habilidad de Wan y su equipo para crear diseños realmente espeluznantes que pueden dar para películas enteras realmente apañadas a poco que no caiga en los trucos más básicos del libro (o no abuse de ellos).
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15 comentarios
M.Vinopán
Aprovecho para recomendar la lectura del enlace de Anabelle en este mismo artículo y pasar por sección de comentarios.
abulafia
A mi me gustaría que cuado la gente escribe sobre cine tratará de ser objetivo para no engañar a los demás. Me explico:
Las peliculas de James Wan son, cinematograficamente hablando, un bodrio, todas y cada una de ellas. Los guiones son de pena y algunas actuaciones y escenas de vergüenza ajena.
Ello no elimina la posibilidad de decir que te han gustado, o que te han entretenido o que han conseguido hacerte pasar miedo y por ello te han resultado interesantes. Pero una cosa es decir esto último y otra afirmar que son buenas películas, porque no lo son.
A mi me gusta la mortadela barata (pienso que por recuerdos de mi niñez) pero no debería decir por ello que es un manjar culinario; o la película "El último emperador" de Bertolucci se me ha hecho siempre pesadísima y aburrida porque nunca he conseguido engancarme con interés a su historia, pero jamás se me ocurriría decir que es una mala película, porque no lo es, sino más bien al contrario, es cine de calidad muy elevada.
Cuando opinamos según nuestros propios gustos, en general andamos mintiendo. Y luego tratas de acertar qué películas ir a ver en función de las críticas recibidas y te encuentras con sorpresas en ambos sentidos, es decir, cosas más que dignas muy mal valoradas y truños infumables con notas elevadas.
Intentemos ser un poco coherentes, por favor, porque podemos hablar de nuestros propios gustos sin perder la objetividad, que no es tan difícil.