En plena era de la posverdad, las fake news y las redes sociales, las imágenes, su difusión y, lo que es más delicado, la manipulación de su contenido a la hora de lanzarlas a la gigantesca piscina mediática, pueden ser muchísimo más peligrosas que una bala de gran calibre. Si a esto le sumamos el hecho de que cada vez pasamos más tiempo con nuestras miradas fijas en unas pantallas que bombardean aluviones de información sin cesar, el escenario no deja de ser caldo de cultivo para el desastre.
Balas y fotogramas
Pero, ¿qué hacemos cuando fotografías y, especialmente, vídeos pueden convertirse en elementos disruptores que pongan en riesgo el status quo y la integridad de la sociedad en la que vivimos? El cineasta Ruben Östlund, ganador de la Palma de Oro por su fantástica 'El triángulo de la tristeza' ha lanzado una idea al respecto en una entrevista con el medio The Guardian, y su reflexión es realmente sorprendente.
La ocurrencia del cineasta sueco no ha sido otra que equiparar las cámaras a las armas de fuego y hacer que sólo puedan usarse si su dueño posee una licencia.
"Tengo una idea. ¿Y si solo se te permitiera usar una cámara si tienes una licencia? Necesitas una tener para un arma, al menos en países sofisticados. La cámara también es una herramienta poderosa".
Ruben Östlund continuó exponiendo su teoría subrayando el hecho de que realidad y ficción están mucho más conectadas de lo que podría parecer a simple vista, afectando directamente esta segunda al modo y la dirección en que evoluciona la sociedad en muchas ocasiones.
"Las películas están cambiando el mundo y es importante tener eso en cuenta cuando estás en esta profesión. En la industria del entretenimiento hay una extraña sensación de que si estás tratando con ficción, entonces no va a afectar al mundo. Tienes que luchar bastante para hacer que la gente se dé cuenta de qué tipo de efecto tienen las imágenes que consumimos".
Sin duda, la idea del director de 'The Square' es tan absurda como interesante. No obstante, antes que regular las cámaras, debería invertirse en organismos de verificación independientes y en un sistema de control más férreo en redes sociales que impidiese la difusión de material fraudulento camuflado de verdad irrefutable. Sólo así la imagen continuará teniendo el valor que nunca debería haber dejado de tener.
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7 comentarios
Godfrey
Ya lo decía dijo Bradbury, no necesitamos quemar libros, solo dejar de leerlos. Y el poder de las imágenes es inversamente proporcional a la incultura (por desídia) de la gente. A más lectura, más capacidad de decodificar narrativas, de entender y captar el subtexto y los matices. Sin libros, la manipulación es tan simple que resulta hasta pornográfica.
Ton Sitruc
El típico amigo que te graba de marcha y tu prima en Fin de Año tienen sus días de Spielberg contados.
radio73
El señor Östlund no tiene ninguna teoría, fusila conceptos de la posmodernidad como si no hubiera un mañana.
1182024
Sería una idea rompedora en 1930, pero ahora todo el mundo tiene una cámara y una IA a mano.
Y las licencias siempre las reparten los que más necesidad tienen de manipular, incluso en los países "más sofisticados".