El presidente republicano Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis) se propone abolir la esclavitud justo cuando la guerra civil norteamericana está llegando a su fin, propuesta que lo llevará a tomar medidas extraordinarias para lograr su fin.
Aquí está la esperada y oscarizable nueva película de Steven Spielberg, escrita por Tony Kushner, y que supone una de las más fieras candidatas a los Oscar. Antes de nada, debo decir que ‘Lincoln’ (id, 2012) es una pieza de entretenimiento notable, haciendo de la velocidad de los diálogos y sus situaciones un elemento de emoción fílmica y disparando la acción de un modo ejemplar en lo narrativo. Con actuaciones competentes y una duración larga, la película propone narrar dos asuntos de importancia notable para los Estados Unidos: el trabajo de Lincoln y el logro que supuso eliminar la esclavitud.
Pero, por supuesto, sería ridículo detenernos aquí. La película pretende ser una visión del más loado y mitificado presidente de los Estados Unidos y sería absurdo ignorar que mantiene una relación notable con los hechos, con la Historia y con la percepción que se tiene del presidente. Desconozco si existen pasiones por la política norteamericana en España, pero debo decir que la película se basa muy parcialmente en Team of Rivals, el libro de no-ficción de Doris Kearn Godwin que proponía resumir el proceso bajo el cual logró Lincoln eliminar la infamia de su tierra.
Aunque me parece una película entretenida y aceptable como pasatiempo, en lo que de verdad propone y celebra, en lo que ilumina me parece una película bastante discutible que será convenientemente simplificada y elogiada por la crítica, a no ser que se tome un rumbo interpretativo distinto. Voy a explicarme. Sé, como todos vosotros, que esta es una recreación, una ficción histórica así que damos por sentado que no es fiel a los hechos. Sin embargo ¿al servicio de qué y cómo miente? La elemental observación de que Spielberg falsifica hechos no me parece válida, la que sí me parece correcta es ¿qué cambia y bajo qué prisma?
Bien, no exagero si digo que estamos ante un clásico obámico. Este Lincoln cumple dos funciones relevantes para la cultura norteamericana: la primera es mitificar, todavía más, a su presidente y la segunda es dibujarlo como una especie de precedente espiritual de Barack Obama. Ya hicieron eso periodistas y el propio presidente el día de su inauguración. De hecho, el discurso de Obama, desde el final de su primer mandato hasta ahora, ha sido el de dibujarse como un amigo del consenso, un enemigo del partidismo, un gran moderado que busca aprobar la reforma sanitaria pese a la feroz oposición del Partido Republicano.
Lincoln, por si alguien no lo sabe, era, y de un modo orgulloso, un gran republicano. Basta con consultar sus obras completas o cualquier fuente histórica para recordar que Lincoln era abierta y totalmente republicano y que no dudaba en reivindicar el partidismo en virtud de su capacidad que tiene razón. Así que cualquier espectador informado levantará la ceja cuando vea a Day-Lewis reivindicar ¡valores obámicos! ¡consenso! Pero qué estupidez y sobre todo qué falsedad más innecesaria. ¿Qué clase de mito pretende Spielberg?
Uno perfecto. Padre castigador y severo pero inteligente, hombre que es capaz de citar a Shakespeare y cautivar a los demás con su relato, todo tormento interior e incansable inteligencia política: su Lincoln no es humano, es todo los pedazos de una imagen mitológica que aquí renuncia a cualquier atisbo de humanidad. ¿Por qué? Porque incluso cuando es humano, como cuando castiga a su hijo, solamente nos confirma que era un ser humano excepcional. La interpretación de Day-Lewis confirma esto.
Lo que me parece más peligroso es lo que mucha gente entenderá como inteligencia política, como lección de política contenida en la película. Bien, seamos rigurosos. Ciertamente, al final de esta película, la esclavitud es abolida. Lincoln, que tenía esclavos con total naturalidad como cualquier otro hombre de su tiempo, tomó una gran decisión, pero si esa decisión depende enteramente de corrupción, de cualquier tipo de corrupción, entonces los fines son necesariamente fallidos.
Spielberg parece creer que en esa picaresca de un sistema corrupto hay algún tipo de épica. Diferimos. La película toma como lección de política algo que se opone a la propia política democrática: el poder debe ser reformado, la soberanía, popular, y los políticos deben moverse en un marco que debe poder reformarse en favor de la libertad, la libertad entendida no solamente como marco de lección sino como capacidad de sus ciudadanos.
En ese sentido, y recalco que es el sentido último de la película, la última película de Steven Spielberg es engañosa, celebra sistemas corruptos y nos hace creer en mentiras. Tolstoi dijo que la cercanía de Lincoln impedía a la gente como él poder dar un buen juicio; en todo caso, la visión de Spielberg es, antes que nada, una oda al presidente Obama y una confortable reivindicación del sistema corrupto que, en el último momento, puede salvar vidas. Pero ese no fue el legado de Lincoln, ni tampoco el de la democracia americana.
Por esa razón es mucho mejor la brillante ‘El Joven Lincoln’ (Young Mr. Lincoln, 1939) de John Ford. Aquella película imaginaba a un joven abogado, mucho antes de sus acciones históricas, salvando a un inocente de una tropelía, descubriendo la importancia del liderazgo y, en definitiva, naciendo como mito. La estrategia de Ford no era reescribir la Historia, sino que su mito nos servía para comprender la imagen posterior y el legado de su presidente. Además, imaginaba un hecho flotante en su juventud, nada necesitado de glorificaciones.
Spielberg demuestra un talento notable al mando narrativo, montando toda la película al ritmo de los mejores documentales de Ken Burns. También es un buen estratega retórico, ya que solamente la emoción de su cine anterior brota en el epílogo, el único momento en el que notamos que esa es su película.
Cuando narra el trágico destino de Lincoln a través de los ojos de un niño, es Spielberg quien habla, de nuevo, pero, al mismo tiempo, sobrecogidos por la brillantez de la escena, comprobamos como el resto de la película ha fracasado. Su Lincoln es pura fantasía y su mirada, que se pretende inteligente, no es capaz de concebir a un magnífico y tradicional liberal conservador norteamericano para imaginarlo como ahora nos conviene, como un demócrata progresista avant la lettre que además era el ser humano más cautivador y dotado de su era. ¿De qué sirve, pues, la figura compleja e interesante del verdadero Lincoln si todo cuanto quiere esta película es que caigamos rendidos ante esa versión divina que encarna Day-Lewis? De nada, al menos si no vivimos bajo la administración Obama.
Es por eso que esta película aporta poco menos que un entretenimiento, aún aspirando a todo. Porque la verdad es siempre más interesante que la mentira. Porque la verdad es siempre un relato lleno de sorpresas y aprendizajes.
Entre lo más destacado de la película, Tommy Lee Jones convertido en la retórica al encarnar a un fiero abolicionista, Sally Field magnífica como la esposa y con un relieve emocional notable y sorprendente (lo mejor del guión de Kushner) y un trabajo sencillamente admirable de Janusz Kaminski, iluminando hábilmente todas las escenas, otorgando un aire ensombrecedor y poderoso a todos los contraluces de la película.
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yimbo83
Y ademas cazaba vampiros.
narmondil
¿Es una crítica a la película o una excusa para meter a Obama con calzador en casi todos los párrafos?
alvarodraper
Interesante crítica. Formalmente afirmas que la película es modélica, tu problema con ella es ideológico. Yo solo temo que se parezca a "Amistad"
328166
Los partidos Republicano y Demócrata han dado un giro de 180 grados desde la época retratada hasta nuestros días. Sus roles eran diametralmente opuestos en aquellos días a sus roles actuales y también la misma base ideológica. En cualquier caso Lincoln tendría más que ver con Obama (al que no idolatro en absoluto) que con cualquier representante del partido republicano actual. De "tradicional liberal conservador norteamericano" Lincoln no tiene nada de nada.
Uno de los muchas páginas que explican este cambio de orientación política. http://howardgarcia.com/Articles/Two_Centuries_of_Role_Reversal.htm
nieto30
Solo decir que si es cierto que se ve un trasfondo de conexión política actual en la película, pero no es que Spielberg nos mienta y modifique la historia como sugieres, Lincoln era del partido republicano, pero este partido en aquella época era muy diferente al que es hoy en día, y de la corriente de nuestro protagonista presidente se podría decir que surgió la rama demócrata en EEUU. (todo mas complejo, pero no vamos a entrar en parrafadas de historia, al fin y al cabo hablamos de la película). Lo que si es cierto es la exaltación que se puede observar en la película, pero al fin y al cabo, son americanos, les encantan hacer esas cosas.
matmo
Es cierto que Spielberg retrata a Lincoln con respeto por su aureola mítica, pero tampoco creo que caiga en la veneración santoral más simplista. Por otra parte, si al espectador no le interesa lo más mínimo la temática de la obra o si carece de unas nociones básicas de historia estadounidense, “Lincoln” puede resultarle una experiencia tremendamente farragosa y aburrida, y, al contrario, un erudito estudioso de una época tan convulsa y fascinante tal vez proteste ante imprecisiones y omisiones varias, pero si uno se somete de buen grado a las reglas del juego impuestas por el director quizás se sorprenda gratamente ante un filme absorbente y, a su manera, muy entretenido. Spielberg resuelve con efectividad un riguroso ejercicio de autocontención en el que no hay apenas rastro de su pirotécnico virtuosismo y prácticamente ninguno de sus criticados tics sensibleros, algo que, sin embargo, hace de “Lincoln” un filme en ocasiones demasiado distante. Mis impresiones más extensas, por si les interesa y con su permiso, aquí: http://elcadillacnegro.com/2013/01/18/lincoln-el-principio-de-euclides/ .Un saludo.
isadorariver
Lincoln es una pelicula vacía, inocua, e insípida, que además pone el ojo (la camara) en los politicos, más no en otros sujetos historicos, posiblemente más importantes que el mismo presidente. Además, mitifica aún más a un personaje que ya no merece mayor mito. Y he aqui el problema de muchas peliculas biograficas: no mostrar las luces y sombras que todos los seres humanos tenemos. Spielberg utiliza el pasado para glorificar el presente, y a mi parecer el cine no está para servir y/o hacer reverencias a los sistemas politicos sino representar realidades y generar emociones.
pablomunoz
No, no, no y no. El partido republicano de Lincoln defendía la libertad de un modo que el demócrata de Obama, que está a favor del estado jugando un papel clave en sanidad y en el control de impuestos progresivos, no hubiera sido del agrado de Lincoln.
Pero basta de cháchara: son incomparables. No sabemos como Lincoln hubiera reaccionado al capitalismo tardío, fructífero en corporaciones que abunda hoy en día.
Por otra parte, el añorado partido republicano era....un partido liberal conservador. Defendía los derechos constitucionales para combatir la secesión y también una soberanía popular libre por norteamericana. De hecho, firmó leyes para ¡favorecer la compra de la propiedad privada (tierras) a bajo coste! En fin, nada que ver con Obama, no seamos imaginativos porque ambos nos parezcan dos políticos admirables.
epic
Pensaba que este era un blog de cine, no de política.
adrianalvarezmunoz
Lo que indigna un poquito es que estén "Spielberg" esto, "Spielberg" aquello cuando el guión es de otra persona. Que otra cosa es cómo Spielberg decide llevar a escena ese guión y también cómo, en su labor de productor, da luz verde a un guión de Lincoln por encima de otros.
Pero es excesivo como la Crítica (como ente), en una postura claramente acomodaticia, omite el nombre del guionista en demasiadas ocasiones (y en este caso, además, el libro que adapta).
¿Quieren saber cuántas veces se menciona a Tony Kushner? Una, de pasada, al principio. Y si le dan a buscar encontrarán que la segunda mención está en este párrafo.
Si nos ponemos a criticar cuestiones de ideología creo que no podemos olvidar de dónde viene esta película. Es que señores, el libro en el que se basa parcialmente (puede que por cuestiones de documentación, puede que también para cuestiones dramáticas) fue escrito en el 2005, antes incluso de que Obama presentara su candidatura a presidente. ¿Han leído el libro? Yo tampoco, pero a lo mejor parte de la tesis de la película proviene de ahí. O puede que el guionista la modificara.
Opción B: hay un ideal de político norteamericano, cuyo ejemplo podríamos encontrar en Lincoln y leer en el libro de Doris Kearns Goodwin, que Obama asumió para crear su perfil político. Y encontrarnos con que no es Lincoln al que han adaptado para ser Obama, sino Obama el que se ha adaptado para ser un nuevo Lincoln.
pablomunoz
Hostias vaya lapsus, quería decir anti-esclavista y/o abolicionista, gracias a Jemoen por su corrección. Lo que digo, básicamente, es que la película miente sobre quien era Lincoln, idealiza su figura y glorifica un sistema corrupto para que entendamos que "eso" es hacer política. En pocas palabras, Lincoln no es la película épica que la gente describe, sino una visión fantasiosa y peligrosa sobre la realidad, la democracia y la política.
seberg
A pesar de ser una buena película, creo que no es lo mejor que se ha estrenado últimamente. Así que no pienso que se lleve el Oscar a mejor película.
portalpa
Pues no eres el primer crítico que al hacer la crítica de esta película menciona la película de John Ford, El Joven Lincoln (Young Mr. Lincoln, 1939). Habrá que ver esta última también.
Douchebag Rises
Young Mr. Lincoln es una obra maestra.
charblue
No sabia que necesitaba un master en historia americana para entender esta pelicula como esta critica. O soy muy inculto o ultimamente solo quiero disfrutar de una buena pelicula sin comerme la olla intentando seguir una trama politica tan compleja. Con lo facil que nos lo ponias con E.T. o Indiana Jones Sr. Spielbreg ;-)
javierharkonnen
En cuanto haya visto la película en v.o.s.e. podré dar una opinión sobre la misma, respecto al personaje histórico, aquí una ilustración sobre el tema...
Salander13
vi esta pelicula por Spielberg y me sorprendio su aun poder de narracion y su puesta en escena, despeus de ver There will be blood me encanto Lewis, y en esta pfff ni que decir. No soy seguidora de la politica estadounidense pero si creo que glorifican demasiado a Lincoln y el echo de convertir este personaje en demasiada ficcion es un error, para los que no lo conocen se comeran la sopa a gusto pero para los que si, se sentiran enga;ados. En cierto sentido, pues los aspectos ya mensionados rescatan totalmente a la pelicula.
671170
"Lincoln, que tenía esclavos con total naturalidad como cualquier otro hombre de su tiempo"... Jose Antonio, no sé si podrías indicar la documentación de donde has sacado estas conclusiones, ya que me sorprende mucho. Abraham Lincoln difícilmente pudo poseer esclavos porque fue algo que él aborreció toda su vida, pero, a parte de su rechazo moral, su condición económica siempre fue muy pobre como para permitirse tener esclavos. En su época de diputado, Lincoln fue el primero en proponer un proyecto de ley para abolir la esclavitud en el distrito de Columbia, proyecto que recuperó años después cuando casi al final de la guerra, y antes de la abolición total, pudo llevarlo a cabo como Presidente. También me sorprende que escribas "como cualquier otro hombre de su tiempo", ya que muchísimas personas en los Estados Unidos no poseían esclavos, ya fuera por conviccion personal, por incapacidad económica o por que fuera ilegal en su Estado. En este sentido, te pediría esta aclaración. Un aspecto que me gustaría discutir también es la propia premisa de tu crítica a la película. Si no he entendido mal tu planteamiento, lo que dices es que Spielberg modifica hechos históricos para conseguir una distorsión idealizada de la figura de Lincoln que le permita establecer paralelismos con Obama. La cuestión de la traslación de su republicanismo al presente ya ha sido tratada con mucho acierto, en mi opinión, en muchos comentarios de aquí. Lo que quiero recordar es que Lincoln, efectivamente, sí que intentó hacer desde el principio una política que fuera más allá de los partidos. Creo que no se puede achacar a Spielberg una distorsión de los hechos cuando el primer gobierno de Lincoln tenía la mitad de sus miembros del partido demócrata y los que eran del propio partido de Lincoln no sentían por su Presidente algo que no fuera odio o desprecio, algo de lo que Lincoln era consciente, porque habían sido sus adversarios en la elección a la candidatura republicana a la presidencia y habían sido derrotados por quien ellos consideraban un advenedizo que no merecía el cargo, sin formación académica y de pobre extracción social. En resumen, creo que si la película refleja que Lincoln intentó hacer una política transpartidista, algo que parece de sentido común en una crisis nacional extrema como es una guerra civil, es algo que se ajusta a los hechos históricos y creo que es un error enfocarlo como un simple intento de hacerle la ola a Obama. Gracias. Rafael Cerro.
michaelknight
No me ha gustado nada. Metraje excesivo, lenta, aburrida, y muy artificial, conduciendo al espectador a la lágrima y la emoción fácil que ya presentó Spielberg en "War Horse". "The Master" le da mil vueltas.
671544
no vale para nada Ami que me gusta bastante el cine ESTA NOCHE ME HE DORMIDO EN EL CINE VIENDO LA PELICULA NO LA VEAIS NO OS LA RECOMIENTO DEL 1 AL 10 MI NOTA ES EL 1
patohoward
LEED EL ARTICULO DEL ENLACE. El articulista de Blog de Cine desconoce que era el partido repúblicano y Lincoln, que tenía ideas semejantes al padre del comunismo KARL MARX. Articulo de Vincenç Navarro que entre otras cosas ha sido asesor de Bill Clinton y el economista más brillante de España
http://blogs.publico.es/dominiopublico/6405/lo-que-la-pelicula-lincoln-no-dice-sobre-lincoln/
"Pero, no hay duda de que fue altamente influenciado por Marx y otros pensadores socialistas, con los cuales compartió sus deseos inmediatos, claramente simpatizando con ellos, llevando su postura a altos niveles de radicalismo en su compromiso democrático. Es una tergiversación histórica ignorar tales hechos, como hace la película Lincoln."