"¡No malgastes mi jodido tiempo!" -Vincent Hannah
Michael Mann es un director de cine bastante extraño. Hijo de un inmigrante ucraniano, se crió en Chicago y se graduó en la escuela de cine de Londres, y trabajó muchos años en aquella ciudad haciendo comerciales junto a gente (y esto parece que le marcó) como Ridley Scott, Alan Parker, y Adrian Lyne. A continuación, ya en la década de los setenta, se instaló en L.A. y escribió los primeros episodios de 'Starsky y Hutch'. Se convirtió en un peso pesado de la televisión, siendo el productor ejecutivo de la exitosa 'Miami Vice', entre otras. Hasta que en 1992 dirigió 'El último mohicano', su labor como director no entusiasmó especialmente a nadie, aunque ahora aquellas películas se intenten reevaluar por parte de sus seguidores. Con su bagaje profesional, Mann responde más al perfil de productor televisivo, de director de publicidad, y de realizador televisivo, que de cineasta de raza. En él se dan la mano el postmodernismo visual de los Scott y la inmediatez televisiva de un Arthur Penn.
Pero, a pesar de su innegable talento, de su inmensa experiencia, de sus profundos conocimientos del medio audiovisual, Michael Mann (al que algunos cinéfilos sitúan en el mismo escalafón, de forma muy temeraria, que un Martin Scorsese o un Paul Thomas Anderson, cuando en mi opinión es evidente que se encuentra varios peldaños por debajo de artistas de esta categoría) no es más, ni menos ciertamente, que un artesano bastante impersonal, que a menudo mide mal sus ambiciones, y que suele exagerar los rasgos superficiales de sus películas para darles una apariencia más elevada de lo que llevan dentro. Siendo hoy un cineasta admirado, respetado y poderoso, su 'Enemigos Públicos', hasta ahora la última de sus realizaciones, ha pasado sin pena ni gloria por las taquillas, y ha sido ignorada por la crítica. 'Heat', que es una de sus más famosas películas, no es mejor que aquélla.
Con una cinefilia que endiosa o que arrastra por el fango, como dos extremos sin término medio, sería conveniente poner a Mann en su justo lugar: un director solvente, con películas interesantes, e incluso apasionantes, y otras sencillamente pasables, por mucha aureola de gran clásico americano que su director intente imponerles. Al último grupo pertenece este drama policiaco, un intento más por parte de un buen director de aunar cine comercial y cine de autor, y un intento que acaba, una vez más, en tierra de nadie, pues como cine comercial es flojo y falto de fuerza (aunque su factura sea impecable), y como cine de autor adolece de una falta de personalidad abrumadora.
El poli y el ladrón
El más potente reclamo de su campaña publicitaria consistió en la participación, como protagonistas absolutos, de dos de los actores más prestigiosos del mundo (que a partir de ese año, 1995, conocieron un declive imparable...). Ver en una misma película a gente tan venerada como Pacino y DeNiro, fue para muchos razón suficiente para pagar la entrada. Ahora bien, el tan cacareado "duelo interpretativo" no sólo no se produce en pantalla, si no que tanto uno como otro parecen, en todo momento, participar en películas diferentes, y cuando por fin confluyen sus dos rostros en la imagen, somos testigos de la trivialidad más absoluta. Por supuesto que la intención de Mann es indagar en el universo del policía, por un lado, y en el del criminal, por otro, pero ni funcionan por separado ni funcionan juntos.

Pienso que toda esta mítica del super-poli de vida personal desastrosa, y del ladrón invencible de vida personal desastrosa, hace ya muchos años que está superada, agotada en sí misma. Viendo maravillas como 'The Wire' o 'The Shield', me parece que está claro que Mann, precisamente uno de los impulsores del policiaco en televisión, se ha quedado muy atrás en la formalización de la violencia urbana. Vincent Hannah y Neil McCauley son dos personajes casi mitológicos, y por eso el distanciamiento con ellos es inevitable. No hay una conexión emocional. Personalmente me importa poco lo que les pase o deje de pasarles, porque al contrario que un McNulty o un Omar Little, o incluso que un Vic MacKey, no hay vida en ellos. Todo es más doloroso, o más simple, que la vida misma. No hay drama, por tanto, ni tensión.
Mann se equivoca, a mi modo de ver, de forma calamitosa, a la hora de acercarse a estos caracteres. Y tampoco sabe dirigir correctamente a sus dos super estrellas, pues Pacino está absurdamente pasado de rosca y De Niro parece hasta aburrido con su personaje. El resto de actores se limita a cumplir, aunque tanto Val Kilmer (que tan a menudo parece de vacaciones en sus películas) como Dennis Haysbert, están sorprendentemente convincentes en sus minúsculos papeles. Sin embargo la previsibilidad y medianía del conjunto termina pesando demasiado. Y el primer problema es un guión caótico, sumamente deslavazado, que da lugar a una estructura sin valles y cumbres narrativas, si no a un tedio incontestable, a una sucesión de escenas sin una hilazón interior, donde todo es cáscara, muy bien planificada, montada y sonorizada, pero sin nada importante dentro.
Pero, por supuesto, va de gran espectáculo de acción, y acción hay, aunque como suele suceder en Mann, tan aséptica, estudiada, medida y perfecta, que carece de toda épica y toda emoción. Su robo al banco, y posterior tiroteo en plena calle, se cita a menudo como una secuencia magistral. Está indudablemente bien hecha, y es realista e impactante, pero queda muy por debajo de, sin ir más lejos, cualquiera de los tres robos que Kathryn Bigelow narra en 'Point Break', por la sencilla razón que el estilo ampuloso y gélido de Mann no tiene nada que hacer con la energía y la exhuberancia de esta directora. Y este supuesto robo magistral es siempre predecible: sabemos que van a pillarles, y sabemos que va a haber tiros, aunque Mann juegue al suspense, y sabemos que MacCauley va a escapar.

Sin embargo no todo es gelidez. Hay rasgos y momentos muy interesantes en esta película, aunque con la sensación de que están desligados de ella, como episodios de transición en una serie de televisión. Me refiero a los segmentos protagonizados por el inquietante personaje Waingro, y sobre todo los del perosnaje de Haysbert, un perdedor de redención imposible que se merecía muchos más minutos y que su historia no pareciera una mera excusa de relleno. Pero da la impresión de que Mann no ha entendido su propia idea, y no tiene el valor para ser consecuente y dar cancha a los personajes que ha creado, si no que por el contrario se entrega en cuerpo y alma a una trama difusa mil veces vista, y a un clímax exagerado.
Nada que ver por tanto, con esa aventura estupenda que fue 'El último mohicano', o con el contundente drama de 'El dilema', quizá sus dos películas más completas. En mi opinión, por mucho que Michael Mann esté de moda, o por mucha fama que tenga 'Heat', ésta está a la altura de la trivial 'Ali', la gélida 'Collateral', o la pasable 'Miami Vice'. Un cine espectacular, de gran empaque y pericia técnica, pero muy por debajo del trabajo de grandes creadores cinematográficos.
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maikelnai
Antes de hablar de "Heat", me gustaría hacer un poco de disección sobre "Point Break", esa película para chavales que hoy hay gente que se esfuerza en aupar como una de las grandes del cine cuando, realmente, lo único de lo que dispone es de un envoltorio, colorido y llamativo, que engalana un paquete vacío y sin sentido, una película "palomitera" como la que más, que no deja de ser una buena y entretenida película para disfrutar a lo "dieciséisañero", pero que nada contiene como para considerarse una de las grandes del cine.
Y es que el argumento hace aguas por todas partes. Raya la fantasía, la épica juvenil más hormonada que se pueda saborear en una sala de cine. Vamos, una película de acción de finales de los ochenta, aquellas que íbamos a ver con vaqueros rajados y camiseta desteñida.
Partamos del eje central, ese muñeco de acción llamado Bhodi : "eh, soy un atracador de bancos que atraigo por mi forma de vivir al límite, me gusta dar la nota y destacar, hacer las cosas si pensar en las consecuencias, soy guapo, soy molón y soy surfero pero, además, soy inteligente, soy filósofo, sorprendentemente culto y tremendamente interesante, soy, en dos palabras, la leche". ¿Alguien se puede tomar esto como una película de corte serio? ¿Alguien ve creíble un delincuente que aúne todas esas cosas? Para acentuar, además, este despropósito, se une al "pack" un poli con un perfil tan manido como absurdo. Keanu Reeves, Johnny Utah en la película, es el niño rebelde de la policía, un "anti-sistema", un problema para el departamento que, a su manera, le gusta vivir al límite y hacer las cosas a su manera. Eso sí, sin perder ni un ápice de efectividad policíaca. Es un poli problemático al que, sin embargo, le dejan hacer lo que le venga en gana porque, resulta, que sus superiores saben que merece la pena. Eso sí. él también es un guaperas, y moreno. Es decir, ya tenemos a la parejita de almas gemelas enfrentadas por sus valores, además de dos claros arquetipos físicos e iconos sexuales, notablemente diferenciados y listos para abarcar en su máxima amplitud al público femenino adolescente... por favor ¿se puede pedir algo más típico y absurdo? ¿Es necesario comparar a estos dos "geyperman" con los dos creíbles, sombríos y austeros (como la vida misma) personajes que engalanan "Heat"?
Robert De Niro, en sus buenos tiempos, construía a un personaje serio, tal vez aburrido, que nos presentaba a un ladrón de bancos metódico, con años de experiencia, parco y meticulosos con su trabajo, desconfiado y calculador incluso en su relación con las personas. Harto de su vida en las sombras presenta alguna grieta de sensibilidad, como la que le une al personaje de Val Kilmer y a su mujer, interpretada muy correctamente por Ashley Judd, los únicos por los que parece preocuparse. Pacino encarna al teniente Vincent Hanna, que es muy similar en cuanto a sobriedad al personaje de De Niro, pero que lo único que les une es la pasión que ponen en lo que hacen, a lo que se dedica cada uno. En esta película no se representan a los dos enemigos como incoherentes almas gemelas, una estupidez si tenemos en cuenta que uno es un policía y otro un criminal, sino que nos enseña cómo el tesón, la dedicación, pueden acabar con tu vida personal o impedirte llevar una normal, sea lo que sea que hagas. El personaje de Pacino se retuerce, ojeroso y estresado, incapaz de dejar de rumiar intentando atar los lazos que le lleven a capturar a su rival, algo que le hace enterrar su lado humano para convertirse en sólo un policía, sólo una máquina que despreocupa su lado más íntimo para entregarse a su trabajo. De Niro, sin embargo, nos muestra a alguien que quiere dejar de ser así, quiere abandonar la soledad, volver a ser una persona y, para ello, perpetra un robo sustancioso que le permita, de una vez, abandonar una vida que, claramente, detesta, que le atrapa.
De igual forma, atrapado, se muestra el personaje de Kilmer, alguien que vive una vida que tampoco quiere, pero que deja claro que es la única que conoce. A Chris Shiherlis le gustaría abandonar también ese camino pero, al contrario que McCauley (De Niro), no ve la luz al final del túnel, no sabe cómo hacerlo. Sin embargo McCauley lo guía, lo reconduce, consiguiendo que, al final, Chris consiga lo que él no consigue. John Voight , breve y excelente, Diane Venora, con una presencia incontestable, Amy Brenneman, correcta e imprescindible para conocer mejor a McCauley, Natalie Portman, demostrando como en su adolescencia ya era un peso pesado de la interpretación, Tom Sizemore (que también trabajó en "Point Break"), mostrándonos de forma precisa a un tipo bruto con un alma noble, y Wes Study, actor prolífico que ya interpretó para Mann en "The Last of the Mohicans", completan, entre otros, un reparto sólido, sin fisuras, que le otorga a esta cinta seriedad y empaque a partes iguales. Que "Heat" es una película en ocasiones lenta es indiscutible. Pero eso no es, necesariamente, algo negativo. Su tedio es buscado para dejarnos ver que, por mucho que seas ladrón de bancos, o policía intrépido, la mayor parte de la vida de los personajes en fría e insulsa, con problemas mundanos, corrientes. No nos disfrazan a sus protagonistas con ese halo de misticismo, de hedor a estrella del Rock, con saltos al vacío, como los que necesitan películas como "Le llaman Bodhi"... Y no es que "Point Break" necesite estas cosas para ser buena, o para ser mejor. Necesita de estas cosas porque es una película construida para y por ellas, una película artificiosa, que es el indiscutible fin de este tipo de películas (que, insisto, me gustan y disfruto), ser entretenidas a la par de circenses y absolutamente alejadas de la entelequia, algo con lo que evadirse y disfrutar de una "realidad paralela". Cine por cine, sin mensaje, sin más.
En la película de Mann no nos caramelizan a sus actores porque pretende ser una película de verdad, no una fábula, un cuento chino, que estás viendo y disfrutando pero que, al mismo tiempo, como si fuese una parte más de "Rambo", no te estás creyendo en absoluto. Heat, descarnada, directa, nos presenta la máxima realidad que una película te puede ofrecer. Su tono azul predominante, algo que Mann usa habitualmente, bruñe el largometraje como si un filo de acero fuese, asestando al espectador con una palpable crudeza que puede o no gustar pero que, por muy subjetivo que se sea, presenta una realidad mucho más correcta que la "hawaiana" y manipulada orgía de testosterona de Bigelow. En "Heat" la escena del tiroteo es, simplemente, una obra maestra. Por si misma es una escena que atesora mucho más peso, mucho mejor hacer, que todo el metraje de "Point Break". El robo al banco es coherente en todo momento, gracias a los precisos movimientos del equipo de MacCauley, que saben lo que hacer en todo momento, gracias a una compacta planificación. Son profesionales en lo que hacen y se nota, se masca, se huele. Asustan lo preciso, mantienen a la gente del banco a raya con mano dura, pero no pierden de vista su objetivo que es, como debe de ser, el dinero de la caja. El robo está efectuado y es hora de salir a la calle, todo parece haber salido bien, pero...
...se detiene la música (gran pieza, frenética y rítmica, de Goldenthal). Empieza el espectáculo. Kilmer es el primero en disparar. No se tira al suelo, no pega saltos, no rueda sobre sí mismo ni adopta posturas artificiosas. Simplemente se lleva la M4 al hombro, bien sujeta, bien apuntalada, y suelta la lluvia de balas, parapetado tras un coche. El sonido te deja unos segundos conmocionado porque, como debe de ser, cuando una de estas armas empieza a cantar todos los demás sonidos enmudecen. Nada de pistoleros, nada de carreras estúpidas... atrincherados y expeditivos, conocedores de su potencia de fuego, los miembros del equipo de McCauley arremeten y "acojonan" a los policías que, en un claro instinto natural, se agachan y cubren de la incesante oleada de balas que se les viene encima, si heroicidades, sin ponerse a disparar a "pecho palomo". No hay tiros que hacen volar a los especialistas hacia atrás en ostentosas y plásticas posturas, no hay "yo te apunto y no disparo para crear tensión"... no, aquí todo se precipita, todo sucede rápido y de forma implacable. No se deja de disparar, no hay aliento para el enemigo, no hay otra salida ni forma. Se dispara, con mala leche, con mala intención, con instinto, con rabia. Aquí nos la jugamos, no hay cámaras, no tiene que quedar bonito. Tenemos que abrir brecha y escabullirnos. Esto es "Heat", no hay artificios, no hay explosiones ni fuegos de colores. Aquí las cosas pasan. Son reales, palpables, sucias, rudas. No llevamos caretas graciosas ni vamos bien peinados. No sabemos Kung-Fu. Aquí sabemos cómo funciona el mundo y es que "desde que se inventaron las pistolas se acabaron los chulos". No damos alaridos exultantes atiborrados de adrenalina... no hay "subidón". Sólo hay miedo. Queremos largarnos. Salir de aquí vivos. El dinero ya no importa, ahora prevalece tu vida y tu libertad. Sigamos disparando, ellos no nos la van a arrebatar, ni la una ni la otra. Esto es "Heat".
Tanto "Point Break" como "Heat" pueden gustar o no gustar, cada uno, ahí, es libre. A mí me gustan las dos. Me lo paso bien con ambas, de manera diferente, pero me lo paso bien. Las "aventurillas" de los surferos cañeros o las "verdades" de los aburridos de la vida. Pero sí tengo claro algo. "Le llaman Bodhi" fue un referente en mi juventud. La vi con 17 años y, me acuerdo, que era todo un "boom" en aquel momento. "...te acuerdas como..." o "...como cuando fulanito hace..." eran las formas de recordar aquella película en los días de playa. Con 17 años sí que me impactó y me
maikelnai
(continúa desde el corte anterior)
Pero ahora la retrospectiva me hace desmerecer mucho mis gustos de por aquel entonces. Sí, claro, está bien que te guste una película, pero a vanagloriarla como lo hacía no le encuentro más explicación que la edad... "Heat", más adulta y no mucho más actual (les separan 4 años), podría haberse rodado en 2009 y sería siendo la misma película. Para algunos buena, para otros mala... pero nadie la hubiese visto "vieja". Y eso es porque el cine evoluciona muy rápido. Y lo hace, notablemente, en los efectos especiales y las escenas de acción. Y así cómo las escenas de Bodhi y Utah han envejecido, con ese tufillo ochentero, debido a la evolución de la acción circense del cine, los miembros de "Heat", más apegados a la realidad, siguen estando a la orden del día gracias a que la realidad, filmada o no, siempre ha sido y será la misma. El aroma de seriedad de "Heat" impide que el tiempo pase por ella, manteniéndose creíble a pesar de los años.
croatan
"la intención de Mann es indagar en el universo del policía, por un lado, y en el del criminal, por otro, pero ni funcionan por separado ni funcionan juntos"
Joder Adrián. Esto ya va más allá de tener dos visiones de una misma película, es sencillamente que no hemos visto la misma película. Así, tal cual. Y lo de compararla con "Point Break" (una película entretenida y con escenas muy bien rodadas, sí, pero claramente inferior) ya es de chiste.
Soy el primero en reconocer que Mann es un director muy irregular (tengo ojos, y he visto "Miami vice") pero menosprecias sus aciertos de una manera increible ("Collateral" gélida...¡pero si está llena de emoción!).
En serio, tus críticas me parecen mucho más interesantes cuando te gusta sobre lo que escribes. Tus críticas negativas (que no me afectan en lo personal, pues cada uno tiene su propia opinión) parecen prediseñadas para crear polémica, para alborotar al personal. Lo cual supongo que es parte de tu trabajo, el dar un poco juego, pero no me parecen valoraciones serias, sinceramente. Please, dedicate un poco más a lo que te gusta. ¿Qué tal un especial sobre Shyamalan? Yo te lo agredeceria.
jordi1973
Paradoja: un crítico que no soporta las críticas
igres86
Mann tiene su peculiar estilo de filmar pelis. Y eso es algo que se agradece en este Hollywood de films de gran consumo y sin alma. Es un director realista y que retrata muy bien sus personajes. Por cierto antes de El último mohicano hizo un film de miedo,con nazis de por medio, muy casposa con Ian "Gandalf" Mckellen de prota. El film diria que se llamaba El torreón o la fortaleza maldita, algo así. Su primer film sí que esta muy bien y es un film protagonizado por el gran James Caan. Se llama Thief (Ladrón), aquí realizo su crítica para interesados: http://film-adicto.blogspot.com
Recomiendo su visionado. Aquí empieza su particular estilo. P.D. 6 años antes que Heat rodó un telefilm llamado L.A. Takedown. Es lo mismo que Heat pero con menos medios técnicos y económicos. Guión más flojo y actores de medio pelo sin estrellitas. Mirad la escena del atraco de L.A. TAKEDOWN. Está muy conseguida pese a sus limitaciones. http://www.youtube.com/watch?v=7EqYkCsxzXc
Juan A. Ospino
“¡No malgastes mi jodido tiempo!” Para: Massanet.
Jordi
No sé qué pasa en este blog, que se venera basura como Avatar y se echa pestes de grandes películas como Heat (que otros críticos consideran incluso un clásico...). ¿Qué pasa, que os pagan las productoras/distribuidoras o algo así?
eluyeni
Sólo puedo estar de acuerdo con el editor en que Pacino está algo sobreactuado, pero ésto no empaña uno de los peliculones que más he disfrutado en un cine. ¿Sosería? No se dónde. Pocas veces vi una película donde hubiera tantos personajes y TODOS con su interés en la parte de la historia. Desde los protagonistas a los secundarios son memorables: hasta ese SWAT que hace el ruidito en el furgón que echa abajo la vigilancia. Y decir que no hay emoción en el atraco al banco y el megaespectacular tiroteo que se monta después... En fin, para mi es una maravilla, la perfecta conjunción de cine de entretenimiento con cine de autor. Otra cosa es que a usted no le guste el estilo de Mann, pero éso ya es problema suyo.
Salu2 ;)
coppoliano
Me sumo a los que dicen que esta y Collateral son obras maestras.
Juan A. Ospino
Comentario editado
nicholasvo
Sólo el plano final de Heat vapulea toda la filmografía de la Bigelow. Y mira que me gusta Le llaman Bodhi (de la que nunca mencionas la mejor secuencia con diferencia, la de los 5 en paracaídas)
jordi1973
HEAT es un peliculón. COLATERAL falla porque es difícil de creer que el taxista no se vaya corriendo. MIAMI VICE es un horror.
Para mi Mann nunca ha podido volver a tocar el cielo que toco con HEAT.
Oyster
Comentario editado
sergiofuentes
Comentario editado
andres.arellano.127
Comentario editado
djalma
vamos a ver. quién ha comparado a Mann con Scorsese o Anderson, quién ha dicho que estemos hablando de un grande del cine? para mi que te estás montando unas películas (nunca mejor dicho) en la cabeza con este director. es evidente que está uno o dos peldaños por debajo, como Boyle o Jonze, pero tiene un talento increible para mostrar la acción de las calles, y eso hace a Heat o Collateral dos peliculones.
escenas frías? es que ese es el objetivo que quiere Mann. que sean realistas. la vida no es como nos la pinta Cameron o Bigelow, es fría.
Mann 1 - Bigelow 0
Gargorisi^^
Yo ya dije que con esto generaba tráfico, y por consiguiente, más pasta para Adrian, y se me borró el post... En fin, Adrian escribe muy bien, pero es más listo que el hambre, y un gran oportunista ^^
eluyeni
Oiga, djalma, no sé de que escalera estará usted hablando, pero éso de situar a Mann en alguna parte de la misma al mismo nivel que Boyle o Jonze... Scorsese es otra cosa, y a esa planta en la que mora, no llega el Pozosman Anderson (no sé quién dijo ésto por aquí, pero genial XD) ni cogiendo el ascensor.
Estoy de acuerdo con maikelnai en que no sé muy bien el motivo, pero últimamente a todo quisque le ha dado por poner a Bigelow por las nubes, sin que vea razones para éllo. E intentar equiparar en algún sentido 'Point Break' con 'Heat' es ganas de hacer juegos florales condenados al más irremediable de los rídiculos.
Salu2 ;)
djalma
eluyeni, no he dicho que estén al mismo nivel, pero los tres sí están por debajo de Scorsese, luego que cada uno los ordene a su gusto :)
i-chan
Ya son ganas de provocar al personal... preveo que antes de que acabe el día este post sobrepasará los 100 comentarios xD
hristo
En su genereo, de las mejores indiscutiblemente.
Víctor
Estoy de acuerdo con que Mann no es un gran artista y no se le puede comparar con nombres del calibre de Scorsese o Anderson; pero en mí opinión, ha realizado brillantes películas comerciales, y se ha mantenido siempre fiel a su estilo, además, ha incluido "marcas" en todas sus películas, marcas, que un espectador medio puede reconocer fácilmente (a saber: uso de cámaras digitales, música rock, retrato de criminales piadosos, escenas nocturnas, grandes ciudades, etc..), esto. y simplemente el hecho de que siempre ( o casi siempre) se ha mantenido en equilibrio entre público y crítica lo convierte en un cineasta muy especial, y a la par, único.
arthas
@nicholasvo
"Sólo el plano final de Heat vapulea toda la filmografía de la Bigelow"
Ahi le has dado. +100
Heat, El dilema y Collateral son palabras mayores, no se merecen el calificativo de obra maestra, pero casi.
El ultimo mohicano es tambien una gran pelicula, sin duda.
Ali fue un resbalazo.
Enemigos publicos fue una de las grandes decepciones del año pasado.
Miami vice fue un error colosal.
Herodoto
Te perdoné lo de Blade Runner, pero jamás te perdonaré que hayas dicho que la película Miami Vice de Michael Mann es pasable...fue el mayor bodrio que me he tragado en una pantalla de cine en toda mi vida, y estaba sufriendo tanto que hubiera preferido darle el dinero de mi entrada a cualquier mendigo que encontrara por la ciudad. Iba a ver como mínimo una película entretenida, y me encuentro un guión de mierda lleno de topicazos, en el que uno podía ver las cosas que iban a suceder media hora antes de que pasaran, simplemente deleznable...¬¬
ÁlexDarko
Una gran película de acción. A mi me parece la mejor película de Mann con perdón de 'El dilema'.
PD: A ver, está claro que está hecho por provocar por eso de que la gente criticó a Massanet por no meter el genial atraco al banco de 'Heat', para volver a meter el dedo en el ojo y todo eso. Hay post hechos con bastante mala uva y de eso Massanet sabe mucho.
¿Habrá alguna especie de apuesta entre los editores del blog que consita en quien más comentarios tenga se lleva un premio? Por poder...
renezent_1
Heat es una de mis películas favoritas... tremenda película con tremendos actores... ojalá en este tiempo se hicieran más películas "sosas" de este nivel.
diasdefutbol
En mi opinión la mejor película de Mann es Ali, probablemente sea porque se trata de uno de los personajes más importantes de la segunda mitad del siglo XX, un deportista sin parangón y un militante de la raza negra y del islamismo americano. Pero siempre oigo que la película, practicamente, es mala, y no lo entiendo. si alguien me lo pudiese explicar, porque si es porque la historia que cuenta no te interesa, es que nunca debiste verla. no creo que sea por las interpretaciones ya que Will Smith esta increible en una caracterización buenísima.la pelicula desborda realismo. tambien me gustaron mucho heat, collateral y el dilema. y entre miami vice y enemigos publicos saldria una buena pelicula, ambas por separado, son vulgares.
rolando-f7
A veces te pasas un poco, Adrián. No puedes de decir que "Point Break" es mejor que "Heat". Esta película la hubiera hecho John Ford... quizás.