Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía
Clint Eastwood regresaba a la dirección dos años después de la cuarta entrega sobre Harry Callahan con ‘El jinete pálido’ (‘Pale Rider’, 1985) que además suponía el reencuentro con el género que le dio la fama y al que se asocia mayormente su nombre, el western. Para ello contó con un guión elaborado por Michael Butler y Dennis Shryack, un tandem de guionistas que escribieron para el actor tres films, ‘Ruta suicida’ (‘The Gauntlet’, Clint Eastwood, 1977), el presente y otro que el actor no llegó a protagonizar, ‘Código de silencio’ (‘Code of Silence’, Andrew Davis, 1985), proyecto que terminó convirtiéndose en el típico producto al servicio de Chuck Norris.
Cuenta Eastwood que el guión de su tercer western como director estuvo esperando el momento idóneo para que el director se decidiera a realizarlo, algo parecido sucedería tiempo después con una de sus obras más laureadas, ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992). Aunque el guión de ‘El jinete pálido’ está firmado por Butler y Shryack, ambos escritores declararon que la idea del film fue enteramente de Eastwood, y éste, conocido por controlar los guiones de sus películas, se involucró más que nunca en la escritura de una película que a día de hoy figura como una de las cotas más altas alcanzadas por el genial cineasta.
El argumento de ‘El jinete pálido’ puede recordar al del mítico western ‘Raíces profundas’ (‘Shane’, George Stevens’, 1953) el que Alan Ladd daba vida a un antiguo pistolero que se veía obligado a coger de nuevo la de cos armas para defender a una familia de granjeros de la opresión de un importante ganadero. De hecho, aún hay opiniones que sostienen que la película de Eastwood no es más que un plagio de aquélla; incluso en páginas tan “prestigiosas” como la IMDb señalan que ‘El jinete pálido’ es un remake del film de Stevens. Lo cierto es que aún partiendo de un esquema argumental similar, Eastwood alcanza una mirada mucho más profunda con su personaje central y toda la aureola de misterio que le rodea, algo que ha caracterizado la mayor parte de los personajes del actor y que en ‘El jinete pálido’ consigue su máxima expresión.

Eastwood no sólo evoca al clásico de Stevens mencionado —curiosamente la mejor película de un director no especializado en westerns—, del que toma, y adapta a su gusto, elementos como la llegada de un desconocido a un pueblo para ayudar a los oprimidos; la demostración de poder del villano del film; en el film de Stevens, un Jack Palance en uno de sus papeles más memorables, y aquí un comisario y sus ayudantes que acribillan a balazos a un minero borracho. Tan curioso defensor de la ley y sus acompañantes visten con largas gabardinas que recuerdan a los pistoleros de Sergio Leone en la maravillosa ‘Hasta que llegó su hora’ (‘C’era una volta il West’, 1968), aspecto repetido por Sam Peckinpah y Walter Hill en alguno de sus films. De su propio cine evoca instantes de sus dos anteriores westerns. El inicio, con un excelente empleo de montaje paralelo, recuerda al de ‘El fuera de la ley’ (‘The Outlaw Josey Wales’, 1976), y de ‘Infierno de cobardes’ (‘High Plains Drifter’, 1973) toma la aureola mística y de fantastique con resultados muy superiores en este caso.
Es precisamente este último elemento el más llamativo de una película que no se titula por casualidad —seamos sinceros, lo que le pasa a muchos films— ‘El jinete pálido’. El título proviene de la Biblia, concretamente del libro del Apocalipsis, y la cita al principio del post es leída por uno de los personajes cuando entra en el pueblo minero El predicador (Eastwood) montado a lomos de un caballo pálido. Dicha escena es el final de una larga escena de presentación del personaje encarnado por el propio director. Tras el ataque al pueblo minero, Megan, una adolescente entierra a su perro muerto en dicho ataque mientras recita una oración pidiendo ayuda. En un prodigio de montaje, obra del habitual colaborador de Eastwood desde mediados de los 70, Joel Cox, vemos a un misterioso jinete que se acerca desde el horizonte como respuesta a la oración. Más tarde uno de los mineros, Hull Barrett, es socorrido por el hombre del caballo que tras propinar una paliza a unos maleantes se marcha tan misteriosamente como ha aparecido.

Eastwood jugará todo el rato con la ambigüedad sobre su personaje. Continuamente nos dará pistas de que El predicador —sin duda, uno de los personajes más fascinantes de todo el universo del western— es en realidad un espectro que regresa de la muerte para vengarse. Exactamente igual que en la mencionada ‘Infierno de cobardes’ pero con la diferencia de que esta vez esa especie de ángel vengador está personificado en la figura de un cura, añadiendo al personaje todo tipo de connotaciones insospechadas. Juega un papel muy importante en todo el dibujo del personaje el típico alzacuellos que todo cura suele llevar. En una primera parte simboliza el último halo de esperanza de un grupo de hombres cuyos sueños, lo último que les queda, están siendo pisoteados. Más tarde el predicador sustituye el alzacuellos por los revólveres y pasa a convertirse en un vengador venido de otro mundo para pagar con la misma moneda.
Es ése instante un punto de inflexión importante en el film. Todo cambia a partir de ese momento, no sólo el personaje que decide tomar la iniciativa. También cambia la película, hasta ese momento un relato de corte espiritual —en el que incluso hay tiempo para hablar del amor adolescente y del maduro— que pasa a ser un relato de acción. El alzacuellos marca la diferencia, el punto que no debe cruzarse, y de hacerlo será con todas sus consecuencias. Una vez más un personaje encarnado por Eastwood está por encima del bien y del mal, y desgraciadamente en algunos casos para hacer justicia hay que sobrepasar ciertos límites impuestos por el propio hombre. El espectro cambia de imagen, deja de ser el predicador que ayuda a la gente, y se convierte en un implacable pistolero para impartir una justicia que no pertenece a este mundo. Un justiciero venido desde la mismísima muerte en el primer western bíblico/mitológico de toda la historia.

El impresionante duelo final que enfrenta al Predicador con Stockburn y sus ayudantes es toda una lección del empleo del ritmo. Un tempo dilatado, que recuerda al mejor Leone, caracteriza una larga escena en la que Eastwood termina de dejar las cosas claras en cuanto a su personaje. Los ayudantes de Stockburn son eliminados uno a uno por El predicador que emerge de los rincones más insospechados e incluso los mata en lugares muy alejados el uno del otro, algo imposible para un hombre “normal”. Cuando Stockburn tiene en frente al predicador y le ve la cara, aquél sólo pronuncia un “¡Tú!” muy revelador antes de recibir seis disparos muy familiares para el espectador. La sutileza convertida en maestría.
Sería injusto no hablar del trabajo de Bruce Surtess que en ‘El jinete pálido’ pone fin a su colaboración con Clint Eastwood, un espléndido broche que abrió maneras continuadas por Jack N. Green y Tom Stern, herederos directos de Surtess a la hora de plasmar las inquietudes de un director cuyas películas están ambientas por algunas de las sombras más inquietantes que haya dado el cine. Escenas iluminadas con luz natural, como la de la conversación entre El Predicador y Coy LaHood —un muy convincente Richard Dysart— o aquella que tiene lugar alrededor de una hoguera, son contrapuestas a los paisajes abiertos, montañosos y en los que la nieve incluso se alza como un elemento con mayor valor que el meramente atmosférico.
‘El jinete pálido’ es el segundo western que Eastwood convierte en una obra maestra, y forma con ‘El fuera de la ley’ (‘The Outlaw Josey Wales’, 1976) y ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992) un tríptico fascinante en el que se ve la evolución del cineasta y que curiosamente adquiere sentido cambiando de orden las películas. Es lo que le ocurre a las obras intemporales.
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Le NOIR
Esta película es de monumento. El final es genial, con todos esos sicarios muertos en un rato por un sólo hombre que ni se despeina. Y el Predicador tiene tarea. Ayuda al pobre hombre y enchocha a la hijastra para terminar tirándose a la madre. Braaaavo Clint.
Obra maestra indiscutible de un género como no hay otro igual.
monstermelgares
OBRA MAESTRA! sin duda, además Clint Eastwood solo hace dos tipos de películas, películas buenas y Obras de Arte (salvo un par de o tres de fallos), cosa que no pueden decir sus contemporáneos como los Scorsese, Coppola...
-Predicadooor, predicadooor.
- ¿Que es eso?.
- Son voces del pasado.
sieg_heil
Clint Eastwood ha firmado los tres mejores westerns de las últimas decadas del western: The outlaw Josie Wales, The pale rider y Unforgiven. De la década 2000, el western practicamente ha desaparecido. Lo que más se le ha acercado fue Kill Bill Vol. 2 y no fue un western. Con eso lo digo todo.
eluyeni
Recuerdo que esta película cuando la vi por primera vez no me dijo gran cosa, quizá porque esperaba algo más convencional y animado, e incluso se me hizo pelín aburrida. Pero tenía un algo que me decía que debía ser buena, y que debería volver a verla. Pasó el tiempo y olvidé rescatarla. Hasta un día en que casualmente vi que en el programa del cine en TV que tenía Garci pasaron la película, y me animé a darle otra oportunidad. Entonces me pareció una buena película (lo que cambia el estado de ánimo las impresiones sobre una obra), con un tono crepuscular y fantasmagórico bastante logrado. Ya sé que no es santo de la devoción del editor, pero creo que el análisis que hicieron del film ese día fue estupendo, incidiendo sobre todo en el tema de los encuadres, las sombras y luces, la composición de los planos, etc. Realmente, el tiroteo final se asemeja algo a los de los primeros pistoleros de Clint con Leone (los liquida tranquilamente uno por uno), pero en esta ocasión el cómo se produce (aparece y desaparece a voluntad, el rollo del sombrero, etc.) le da ese extra novedoso. Si ya era temible el pistolero, qué decir de algo tan espectral, poderoso y despiadado como ese predicador venido del infierno.
Salu2 ;)
Gargorisi^^
Lo mejor del film es la atmósfera que lo cubre de principio a fin. El personaje de Eastwood es el centro de un todo que el mismo va arrastrando. Sombra, misterio, oscuridad. Hasta los planos exteriores resultan fantasmagóricos.
Sin embargo, a mi el tiroteo final se me hizo algo fantástico, aunque me gustó mucho. Y la escena con el palo de madera, es algo sobrante y rompe la burbuja. Por lo demás, es una pasada, solo superada por Sin Perdon (siempre hablando de su filmografía), posiblemente mi western favorito.
Buena crítica Alberto. Se nota que cuando una película gusta, la inspiración es mayor, o esa es la impresión que me da.
Atticus
Con mucho retraso enhorabuena por el especial Caviaro. Voy poniendome al día con él. Está muy bien. Deseando que lo reanudes. Saludos.
tgtr666
Un western maestro, de los mejores de Eastwood como director (junto a Unforgiven probablemente). El personaje frio y duro de Eastwood es ya materia de leyenda...
agege
Creo recordar que esta película tenía un singular tratamiento de los interiores, con una luz bastante escasa. Le daba más realismo y resultaban estas escenas menos artificiosas que de costumbre por una iluminación forzada que facilite ver "qué pasa" en pantalla.
xxxxxxxxxx
Es lo que le ocurre a las obras intemporales.
Chapó!
Lograi el Luciérnago
Peliculón. Me encanta. Y ahora tendré que verla otra vez...
Harry Powell
Un western imprescindible e inolvidable, nunca me canso de verlo y es de mis preferidos junto a " El fuera de la ley"(tb de Eastwood ) y " Las aventuras de Jeremiah Johnson . El tiroteo final del Jinete palido es memorable.Obra maestra sin duda.Magnífico post. Saludos.
ger-masters
Una auténtica obra maestra, ni más ni menos.
La secuencia en la que la joven le declara su amor al Predicador a la luz de la luna y el excelente y fantasmagórico duelo final me ponen los pelos de punta sólo de pensar en ellas.
Qué grande es Clint. Clint is the Man.
mrlombreeze
O es remake o es plagio de Raíces Profundas. Tienen en común bastante más que un esquema argumental similar.
Eso sí, una obra maestra del cine también es.
malpaso
La película que más me fascinó cuando era niño. Creo que Eastwood amplificó y mejoró el universo de 'Raíces profundas' para hacerlo suyo y convertirlo en la gran película que es 'El jinete pálido'. La frase que has puesto de cabecera del post me la aprendí de memoria, qué recuerdos, se me erizan los pelicos.
cincocasa
Voy a copiar lo que puse en otro foro sobre esta película.
O yo he visto otro jinete pálido o los que la glorifican lo hacen sin criterio por ser una película de Clint Eastwood. Para empezar la película hace aguas desde el principio. Cuando golpea a los 4 tontos de LaHood se ven muy falsos los golpes y ademas los tipos se forman para recibir su paliza de uno en uno en vez de llegarle todos juntos. Luego tenemos al Eastwood rompe corazones, lo que no se entiende es que llegue en la mañana y para la noche la niña ya lo esté amando y celando de su madre, Y cuando la madre le va a decir que prefiere quedarse con su minero tonto se despide con un buen acostón y como la hija no pudo “despedirse” sale en su búsqueda frenética para que le de su “bendición” el predicador. Luego está el malo que resulta que no es tan malo porque no ha matado a nadie y solo es un poco avaro, lo cual no es suficiente motivo para que el espectador lo odie. Pero no pasa nada, agarramos a un tonto minero que se encontró una piedra de oro enorme en un charquito que todos habían repasado buscando oro y en una de las actuaciones más falsas lo ponemos delante de la casa del avaro y hacemos que cuando los malos le rompan su piedrita éste intente matar a los malosos y estos lo asesinen en defensa propia, porque los malos no sacaron la pistola hasta que Spyder lo hizo, lo cual nos hace ver que no son tan malos tampoco. Lo del complejo minero es de risa, tienes menos empleados que una panadería de barrio y eso si, todos más cobardes que los tres cerditos.
Enumero algunos de los fallos de la película. Demasiados primeros planos sin sentido de la niña y que no aportan nada (eso si, muy guapa) Diálogos forzados de todos los actores en los que ninguna convencen, ni el malo LaHood Escenas forzadas como el amor de la niña. La presencia de Spider en la casa de LaHood para que lo mataran y justificar la venganza. La visita de la niña al campamento minero para forzar el intento de abuso y la coincidencia de Clint en el momento justo para hacenos ver lo malo que era LaHood Jr. El momento en que el gigantón se vuelve bueno por arte de magia, pero eso si, a la niña no la ayuda cuando la están a punto de violar. Los cartuchos de dinamita que explotan instantáneamente en la construcción minera, pero los que arroja a las casas de los mineros tardan el triple en explotar para que los mineros salgan, ja ja. Se supone que Clint iba llegando al pueblo cuando defendió al minero tonto (y cornudo) y resulta que cuando prepara la venganza retira su pistola de la caja de seguridad banco? El final es lo peor de todo, los va matando uno a uno y pareciera que a esos malos tan bien preparados se les perdió las llaves del coche y las estaban buscando en vez de intentar volver a juntarse para defenderse mejor y acabar con el bueno buenísimo de Eastwood.
Ya no sigo porque este film hace que me ponga malo y eso que no soy muy exigente con las películas, pero no hay por donde cogerlo. Lo de la fotografía podría salvarse, pero para eso tenemos a National Geographic para los paisajes.